Sonetos Tanáticos
SONETOS TANÁTICOS
I
Al lado de la muerte me acomodo,
me pongo su camisa, sus calzones
y cierro lentamente sus botones
manchados de resinas y de lodo.
Aquí comienza el tiempo y yo me jodo
contando eternidades y te pones
los dedos de otros muertos a montones,
pues sabes que no puedes de otro modo.
Aquí comienza el tiempo de verdad,
pues horas ni minutos ni segundos
se marcan en relojes de la muerte.
(Aquí no vale paz, serenidad,
aquí un vano terror, los tremebundos
espejos donde ya no puedes verte).
II
Viva este mar, su esfera interminable
que gravita el planeta y no se cae
y moja las estrellas, sin embargo
y vuela al reflejarse en cada nube
Viva este mar, origen y exterminio,
padre marino que no cede nunca,
entonando su canto de sirenas
que enajena los hombres y corales.
Casta resina, sangre de la orilla
cuando se ensaña contra el débil día
cuando ruedan los seres por la arena
por la tierra cansada y abultada,
que empuja con sus olas sin cesar
para que siempre quepa un muerto más.